Así perdemos las vitaminas


Necesitas muchas más vitaminas y minerales de lo que crees. Y tu comida no es suficiente.
La cantidad diaria recomendada de vitamina C es de 60 mg. Es la cantidad necesaria para no morir de escorbuto. La cantidad de vitamina E necesaria para no quedarnos ciegos es de 10 mg al día. Menos de 800 mg de calcio al día y tendremos osteoporósis.
Sin embargo, la cantidad necesaria para no caer enfermos no es lo mismo que la cantidad suficiente para estar sanos.
Muchas veces escuchamos consejos que insisten en que con una alimentación equilibrada, los suplementos de vitaminas y minerales no hacen falta. Que es una forma de gastar el dinero en pis más oscuro, porque las vitaminas que el cuerpo no necesita, se eliminan por la orina.
Pero el razonamiento falla por dos lados. Primero, porque en determinadas circunstancias necesitamos más cantidad de vitaminas y minerales. Segundo, porque la comida que comes no tiene suficientes vitaminas y minerales.
Si estás haciendo ejercicio, necesitas más vitaminas. Cuando el metabolismo se acelera, el ritmo al que se producen las reacciones químicas dentro del cuerpo también aumenta. Las vitaminas y minerales participan en todas estas reacciones, el cuerpo no puede producirlas por sí mismo y llega un momento en que se agotan. Así que hay que comérselas. Si no tomamos suficientes vitaminas sufriremos estrés oxidativo, es decir, estaremos acelerando el  envejecimiento de nuestras células.
Hacemos deporte para estar más jóvenes, no más viejos. Así que antes de salir a correr tómate ese multivitamínico, como medida de seguridad.
Si estás estresado, también necesitas más vitaminas. Por ejemplo, como respuesta ante una situación de peligro (real o imaginario) el cuerpo produce adrenalina y otras hormonas, y para fabricarlas, necesita vitamina C. Mucho estrés, y las reservas de vitamina C del cuerpo se agotan.
Se ha descubierto que si no hay suficiente vitamina C, los niveles de cortisol, la hormona del estrés, se disparan. El exceso de cortisol produce todo tipo de averías, como dejarnos sin defensas, aumentar nuestros depósitos de grasa y alterar las funciones del cerebro.
La buena noticia es que la inversa también funciona. Tomando vitamina C hacemos disminuir el estrés. Pero estamos hablando de dosis de un gramo diario (lo que contiene una pastilla de Redoxón). Eso es mucho más que los 60 mg “recomendados”.
La mala noticia es que la comida del supermercado es deficiente en vitaminas y minerales. Tras años de explotar el suelo agrícola, los minerales han ido agotándose. Los fertilizantes reponen el nitrógeno, fósforo y potasio, pero se olvidan de las otras docenas de oligoelementos necesarios para la vida: manganeso, hierro, cromo, yodo, etc. Si no están en el suelo, los minerales no pasan a las verduras y no llegan a nuestro cuerpo.
Para colmo, casi todas las vitaminas desaparecen al calentar la comida, o se oxidan en contacto con el aire, o al pasar el tiempo. En concreto, la vitamina C es tan delicada que se degrada en contacto con el agua, el aire, el calor o la luz.
Ese tomate que has comprado esta mañana lleva una semana en una cámara frigorífica, y sus vitaminas se han ido perdiendo día a día. Si tomas brócoli hervido, la vitamina E se habrá perdido disuelta en el agua y descompuesta por el calor. Esas espinacas rehogadas ya no tienen nada de vitamina C. El zumo exprimido hace media hora ya solo es agua de color naranja.
Si tienes tu propio huerto, ¡enhorabuena! Puedes comer tus verduras frescas y crudas con todas sus vitaminas. Pero si no tienes tanta suerte, sigue estos consejos:

  • Las pastillas de vitaminas son tus amigas. Piensa en los suplementos como un cinturón de seguridad, no hacen daño y ayudan a tu cuerpo cuando hace falta.
  • Cocina poco tiempo la verdura. Tiene que quedar verde brillante, no marrón.
  • Mejor cocer al vapor que hervir sumergiendo en agua. En el agua se quedan todos los minerales y mueren todas las vitaminas.
  • Come crudo todo lo que puedas, y cómete la piel
  • Cocina y come. No dejes pasar mucho tiempo después de la preparación.
  • Compra verduras de buena calidad y si puedes, directamente al productor. Hay páginas web que sirven a domicilio.

¡Cuidado! Mientras que el exceso de muchas vitaminas es inocuo, hay otras vitaminas que son tóxicas a dosis altas. En concreto la vitamina A, la vitamina D y en algunos casos la vitamina E y B3. Ante la duda, lee el prospecto, consulta al médico o farmacéutico y no mezcles suplementos.
Foto: sarah_lincoln